viernes, 26 de mayo de 2017

Déjame que te cuente

Siéntate a mi lado por favor, déjame que te cuente lo que siento.
De un tiempo a esta parte, has cambiado mucho. No es que lo diga yo, lo dicen tus ojos, tu sonrisa (muchas veces triste). Lo dicen tus actos.

No quiero que me tomes en serio, ya que nunca lo has hecho, no vendré yo ahora a decirte lo que tienes que hacer. Dios me libre! Solo quiero decirte lo que siento. Puedo?

Déjame que te cuente todo este tiempo que he pasado sin ti. Esos minutos, horas, días, meses que han ido pasando y que tu ni tan siquiera les has dado importancia. Para ti el tiempo todo lo cura, para mi el tiempo lo que hace es acelerar el olvido. Las cosas que duelen siempre estarán ahí, solo las enterramos, corremos un tupido velo y seguimos con nuestro camino. Pues no, no quiero eso. Cada dolor, cada página que paso, cada capítulo que dejo sin cerrar para mi es una herida tapada que no se cura. Se van poniendo capas de fortaleza y no, no se debe hacer así.

Déjame que te cuente que he ido aprendiendo he aprendido a no escuchar tonterías, a entender cuando una palabra viene del corazón y cuando viene de la cabeza. He aprendido a no saber entenderte porque no tengo necesidad de ello. He aprendido a no correr a buscarte porque no te necesito. He aprendido a priorizar momentos que solo yo puedo sentir.

Déjame que te cuente que ahora me pongo a mi por delante. Que antes que nada va mi vida y el fruto de mis anhelos, lo que más quiero en este mundo.

Déjame que te cuente que si no sabes lo que siento no me digas que no lo sienta.

Déjame que te cuente que no estás haciendo lo mejor aunque eso ya lo sabes verdad?


Déjame que te cuente que todo cambia y yo también.


viernes, 18 de noviembre de 2016

Volver a empezar!

Reconvertirse, limpiar el alma… parece todo muy místico pero realmente parece que es lo que se necesita de tanto en cuando no?
Después de tantos cambios en todos los aspectos de mi vida, de dar prioridad a muchas cosas y poca a otras cuantas, te paras a pensar y coges esa balanza olvidada en un armario, de cuya abuela no quiero acordarme, y empiezas a poner todo lo que te ha ido pasando, a ver si así y de una vez por todas, recompones las 4 piezas que te quedan por poner en el fantástico puzzle de tu vida. Pero como siempre pasa, sobre todo cuando va a pasando el tiempo y tenías más que olvidado ese puzzle, parece que faltan piezas… no pasa nada! Don’t cry my firend! Llegarán piezas nuevas, de donde menos te lo esperes, y así es. Y de esas piezas nuevas saldrán otras y así continuamente, hasta que ves que muchas de las piezas viejas ya han desaparecido y han sido sustituidas. Nuevamente empieza el ciclo, y tú, mi querida amigui, te haces mayor. El tiempo pasa, y tu cuerpo lo sabe. Y es por ello, que por tu cabeza pasan más y más cosas. En mi caso, no paran de pasar chupetes, cunas, pañales…. Madre mía que mareo!
Ha llegado la época (supongo que será por la edad) en la que TODO tu entorno de amigos y familiares, cual aves rapaces, no paran de atacarte con perlas del tipo: “para cuando el bebé?”, “no has pensado en tener un bebé?” “ya tienes una edad para ir pensando en el bebé. No querrás ser de esas madres mayores verdad?”. Y tú, respiras y respiras y respiras hasta que la sangre vuelve a entrar en tus venas. Pero bueno, en el fondo sabes que quieres, que lo deseas pero no es el momento, o no te ves capaz. Siempre me ponía escusas varias pero en el fondo siempre estaba ahí… acechándome! La idea de ser mamá me daba pánico y alegría a partes iguales. Incluso soñaba con ello y cuando me despertaba me tocaba la barriga para ver si era real.
Después de algún tiempo re planteándome muchas cosas de mi vida, por fin decidimos, tanto mi marido como yo empezar la búsqueda. Y después de 6 meses… Estoy embarazada!
Un montón de sentimientos se agolparon en mi cabeza cuando me enteré. No sabía si reír, llorar, gritar… esa noche, no dormí nada y claro, a consecuencia de ello, estuve varios días insoportable (NO! No eran las hormonas. O eso quiero pensar jaja). Finalmente, me calmé, y dejé que todo fluyera. Era lo que quería, lo que deseaba, pero hasta que no vi que todo era tal y como tenía que ser (la primera eco, los primeros análisis, los primeros latidos de su corazón…) no me tranquilicé y empecé a disfrutar de todo.
Ahora, estando de 23 semanas, lo estoy disfrutando. Estoy viviendo cosas increíbles, pero no dejo de tener ese miedo que nos acecha a todas las mamas primerizas.


Seguimos!

jueves, 16 de junio de 2016

Que cada cual...

Y cada cual…     
Que aguante su vela. Eso te decía tu madre cada vez que te quejabas que las cosas eran difíciles, o que habías tenido problemas con alguien. Con el paso de los años has ido cambiando. Deberías haberte hecho mas fuerte pero por el contrario han ido menguando tus fuerzas, así como tu paciencia. Crees que puedes aguantarlo todo, que todo es genial y maravilloso de cara a los demás y cuando te quieres dar cuenta, todo es un cuento. Pues si, querida mía, así es. Bienvenida a la realidad de esta sociedad mediocre y llena de postureos de la que formamos parte. Nos toca vivir en la era de que si no muestras todo lo que haces y alardeas de todas las cosas que haces y que todo te va genial, no eres feliz. Es la época de “no tengo tiempo”, “voy super liado/a”, “es que no me contestas los whatsapps”, “es que ya no publicas nada”... nos tragamos cualquier cosa. Hemos centrado tanto nuestras vidas en las nuevas tecnologías que nos pasamos la vida mirando una pantalla que lo único que nos aporta es malestar en muchas ocasiones. Hace poco leí que la gente estaba volviendo a los llamados “tonto-móviles” y la verdad es que me parece genial. Nos hemos olvidado de lo que es ir a tomar un café, tener conversaciones hasta altas horas de la madrugada sin preocuparte de lo que será TT en twitter o lo que habrán publicado esa persona que tanta manía le tienes en Facebook. Solo con tener un aparato para que te llamen cuando realmente lo necesita o si quieres quedar, pues me mandas un mensaje y listo. Si quieres saber las noticias, compra el periódico. Es para planteárselo?
Deberías parar. Estate quieta durante un rato y piensa en si lo que estas sintiendo vale realmente la pena. En si las personas por las que muchas veces has sufrido, valen la pena. Sabes que si alguien quiere verte, te verá. Si alguien quiere estar contigo o saber de ti, te buscará. Si quieres algo, búscalo como lo has hecho otras veces.

Planteo una cuestión entonces: ¿No sería mejor dejar de hacerle fotos / vídeos a todo lo que vemos y centrarnos en ello? Vivirlo, disfrutarlo. Llámame loca, pero me lo estoy empezando a plantear.


*Nuna.


lunes, 28 de marzo de 2016

Aprendiendo

El tiempo pasa muy rápido, y cuando te quieres dar cuenta, se acaba y no has hecho ni la mitad de lo que tenías apuntado en esa lista imaginaria que te habías hecho con la esperanza de que esta vez SI que lo conseguías.

Después de unos meses sin pasar por aquí, y no por no tener nada que escribir, al contrario, ya que tengo una libreta llena de escritos que quería colgar, he vuelto para desahogarme de nuevo.

He aprendido muchas cosas a lo largo de todos estos meses. He aprendido a aguantar las ganas de chillar, salir corriendo, incluso golpear por impotencia. He aprendido a saber cortar a tiempo las ataduras que tanto me llevaban a preguntarme el "porque" de las cosas. He aprendido a saber contestar, a saber soportar o mas bien a saber entender como es cada cual de los que me rodean. He aprendido a llamar si necesito ayuda, he aprendido a hablar sin tener que comerme las palabras por el miedo al "qué pensaran de mi". He aprendido a mirar a los ojos, a saber reírme, y a aguantar la sonrisa en momentos en los que ni siquiera quería sonreír. Pero sobretodo he aprendido a sacarme la máscara que me ponía por miedo a que no me aceptaran. Esa maldita mascara que hacía que todo lo que me ocurría no se notara, y así, nadie preguntaba.

Aún me queda muchísimo que aprender, pero se que poco a poco lo voy a ir consiguiendo. Quiero aprender muchas cosas todavía.

Seguimos.



.Nuna*


jueves, 29 de octubre de 2015

Se acabó!

Alguna vez has sentido ese miedo, como si te fueras a caer de un precipicio y no pudieras dar un paso atrás?  Se te pegan los pies al suelo, pero sabes que de un momento a otro caerás, aunque nunca ocurre.
Ese miedo, es el que siente una persona con ansiedad. Somos un torbellino de emociones imparable. Siempre estamos en alerta y pendientes de lo que nos pueda estar ocurriendo y aún peor, de lo que nos pueda llegar a ocurrir.
Siempre me he sentido la extraña, la rara… desde que empecé a sentir que todo mi mundo temblaba cuando mi corazón si aceleraba y mi mente inventaba un millón de cosas que nunca se me habían pasado por la cabeza. En ese momento crees que te estas volviendo loca, crees que todo se ha torcido y entonces tu mente se acelera aún más y va más allá. En ese momento piensas que no lo puedes parar, que te va a ocurrir de todo, y una vez pasa, estás en alerta por si te vuelve a pasar. A todo esto, se llama ansiedad por tener ansiedad. Es un pez que se muerde la cola, pero realmente te digo que somos muchas personas las que la sufrimos. Y, aunque parezca mentira, muchas personas la sufrirán.
Mi tipo de ansiedad es más específico si cabe todavía. Mi ansiedad la llaman “ansiedad generalizada”. Que manía de etiquetarlo todo. Porque todo tiene que llevar un nombre? Me siento a veces como si llevara una etiqueta pegada en la frente.
Mi tipo de ansiedad es más que común. La sufrimos personas extremadamente emocionales, que todo lo llevamos a nuestro terreno y somos muy sensitivos. Para nosotros, cualquier cosa es un mundo y nos cuesta separar. Somos personas que quieren tenerlo todo bajo control, no nos gusta que las cosas malas vengan sin avisar. Creemos que todo nos puede pasar a nosotros y nos vamos más allá. Nos cuesta centrarnos en un presente porque vivimos más en el futuro, lo que pueda pasar. Pero, lo podría sufrir cualquier persona.
Somos personas. Personas capaces de cualquier cosa, de luchar por nuestros sueños, de trabajar. Somos capaces de formar una familia, y de amar igual que cualquier otro. Nos encasillan como si tuviéramos una enfermedad horrible. Nos miran como si estuviéramos locos, pero hay que entender que esa palabra, “loco”, no se debería de emplear de esta manera.
Y os preguntareis, ¿y porque escribes sobre esto ahora?
Simplemente, porque es por lo que lucho cada día. Quiero que la gente que tiene algún trastorno de salud mental pueda explicárselo a la gente que quiere, a los amigos, a quien le dé la gana sin necesidad de que le den la espalda. No quiero que tengan miedo del que dirán. Cada uno sabe de lo suyo, y todos tenemos algo que nos da más o menos vergüenza, pero no se tiene que convertir en nuestro mundo. No somos nuestra ansiedad. No somos enfermos. Somos personas con nombre y apellido y también tenemos familia.
Hablemos de una vez por todas de salud mental con libertad y respeto.

#noalestigma






*Nuna.

martes, 13 de octubre de 2015

Ese día...

Una vez más esa sensación de vértigo. Volver a coger aire tantas veces como me pide el cuerpo. Vuelve el temblor por culpa de esas cosquillas que no sé si me hacen daño o solo se pasean por mi estómago.  Cojo aire…. Miro por la ventana y vuelvo a revisar la hora… Aun me queda para dar el paso más importante de mi vida. No me creo que haya llegado el día…
Miro a Carlota. Me mira con ilusión. El reflejo de su cariño se desborda por sus ojos y me encanta. Me da la mano y me recuerda que todo va a salir bien, que no tengo que estar así, pero sé que ella está más nerviosa que yo. La emoción que sentimos en ese momento es perfecta. Nos tomamos un té en esa habitación apartada del mundo, pero cerca del cielo de Barcelona. Compartimos inquietudes, ideas, emociones… Simplemente me relajé y dejé que pasaran las horas.
Por la noche, al volver a entrar vuelvo a tener la sensación de vértigo, pero esta vez acompañada de una ilusión que me invadía el corazón y la cabeza. Miro por la ventada de nuevo y veo la noche caer junto con las luces de una Barcelona activa, pasional. Mejor voy  a intentar descansar, aunque sé que mi cabeza me traicionará e irá más rápida que yo y que no me dejará descansar. Efectivamente no puedo dormir, no me creo que en unas horas las cosas vayan a cambiar. Que todo aquello que he soñado se vaya a convertir en realidad.
Me levanto por la mañana. No sé si reír, llorar o gritar. Todo empieza a cobrar formar. Miro mi vestido colgado y voy hacia él. Lo adoro. Le pido que se porte bien y que no se rompa. Le pido perdón por si lo ensucio mucho pero lo voy a disfrutar a tope.
Después de la ducha me relajo escuchando música con Carlota, que ya se ha empezado a preparar. Intento relajarme lo máximo pero no hago más que mirar el reloj y contar las horas. Necesito que llegue el momento.
Eric y Yerai me traen la comida por sorpresa. Ya me conocen, y saben que no iba a comer nada por culpa de los nervios y menos si tengo que salir. Son increíbles y los adoro.
Llaman a la puerta. Me encuentro con un precioso ramo y una preciosa tarjeta. Me pongo a llorar, la emoción ya me está empezando a salir.
Empieza el jaleo. Empieza a llegar todo el mundo y aun no me creo nada. Veo a la gente que me quiere a mi lado, sonriendo y cogiéndome la mano. Solo con saber que están a mi lado no necesito nada más.
Mis niñas, mis amigas y mi familia al mismo tiempo. Están todo el rato a mi lado ayudándome en todo. En el vaivén de fotos me miran y me tranquilizan. Saben cómo soy, pero lo disfrutan conmigo.
Ya está todo listo. Salgo de camino a encontrarme contigo. Que ganas tengo de verte. No sabes todo lo que llegas a significar para mí.
Empiezo a andar hacia ti e intento mirarte a los ojos pero no puedo. La emoción es enorme y no puedo parar de sonreír. Al fin llego a ti. Por fin llega nuestro momento.
No puedo describirte todo lo que sentí en ese momento, porque fueron un revuelto de emociones. Lo que si puedo decirte es que sentí que no me equivocaba. Sentí que este era mi camino y lo tenía que recorrer junto a ti. Es un camino duro, no nos será fácil te lo aseguro, pero en esta vida las cosas buenas son las más complicadas. No quiero prometerte que todo irá genial porque sabes que no es así, pero si puedo prometerte que te querré hasta el final de mis días, estés o no estés a mi lado. Has sido y serás lo mejor de mi vida. Amarte sin condiciones. Seremos para siempre NOSOTROS.

No puedo decirte nada que no sepas ya, pero te lo quiero seguir recordando el resto de nuestras vidas.


*Nuna.

domingo, 9 de agosto de 2015

El destino: Amor propio

Creemos que estamos a la merced del destino. Vamos caminando por la vida como si alguien ya hubiera dibujado nuestros pasos. Porque no salimos del camino trazado?
La respuesta es sencilla; porque necesitamos vivir unas experiencias que nos hagan evolucionar como personas, llegar a la maduración, a la coherencia. Depende de como queramos vivir esas experiencias, esta nuestro libre albedrío, si las vivimos con aceptación, nuestra vida será mas sencilla, en cambio si las vivimos con rechazo, nuestra vida se puede tornar mas dura y mas pesada así como amarga. Si elegimos vivir con aceptación, nos vendrán personas sencillas, si elegimos vivir con rechazo, nos quedaremos solos y rechazaremos cualquier tipo de ayuda y personas que vengan a nuestra vida.

En este destino, también podemos encontrar a la persona con la que compartamos el resto de nuestra vida, porque será una persona afín a nosotros. Si decidimos vivir con rechazo, desarrollamos egos como el de la prepotencia, el egoísmo, la vanidad, y cada vez estaremos mas cegados de la vida que tenemos.

El ego es moralista, y siempre buscará tener la razón. Eso, ante otras personas, produce un rechazo hacia nosotros, y hace que tu vida sea mas cerrada. Por lo que te impedirá crecer como persona y avanzar hacia las vivencias que te toca experimentar.

Todos estos egos opacan el amor que hay dentro de ti, hacia ti mismo y hacia los demás. Al final eso hace que se cree una amargura que desemboca en enfermedad y puede acabar con tu vida.

Como transmutar estos egos? En vez de dejarte guiar por la mente, hay que aprender a escuchar el corazón. Entonces será cuando despertará ese amor hacia ti mismo, que te hará llegar a tu propio perdón, ya que con el destino que hemos venido, es el siguiente:

EMANAR NUESTRO AMOR PROPIO PARA QUE LLEGUE A LOS DEMÁS.


*Nuna.