domingo, 18 de enero de 2015

Nunca dejes de soñar

No escuches las voces toxicas que hay a tu alrededor. Esas que te dicen y te repiten que no puedes hacerlo, que no debes arriesgar, que todo lo que tienes ahora ya está bien.
No dejes que lo que ahora se ve lejos o difícil de alcanzar, se vaya volviendo cada vez mas y mas borroso.
El camino para conseguir lo que quieres siempre es cuesta arriba. Lo sabes. Lo sabemos. Nadie dijo que fuera fácil creer. Y no lo es. Pero, y si no creemos en algo, en aquello que de verdad queremos tocar, conseguir, sentir... entonces, si no creemos, que gracia tiene todo? porque lo hacemos? es simple: si no crees en nada es que te has rendido.
Si nos rendimos estamos aceptando que no podemos conseguir nada. Nos conformamos con lo que nos llega y así no nos arriesgamos. Así somos felices? No. Así somos solamente una parte mas del mundo y yo no quiero ser una parte mas del mundo. Quiero ser la persona mas importante para mi. Quiero ser yo la que decida como trazar mi camino y hacia dónde me puedo encaminar. Quiero ser yo la que resguarde mis sueños y la que los cumpla por méritos propios. Quiero ser yo la que un día me levante y me diga: "lo conseguiste".

Todos somos parte de este mundo y cada uno somos una pieza fundamental, pero no para nadie si no para nosotros mismos. Somos nosotros quien decidimos cambiar el rumbo. Decidimos quien entra y quien sale en nuestras vidas, decidimos el cómo y el dónde. Por eso y por todos nosotros: nunca hay que dejar de creer. Nunca dejes de soñar.



*Nuna.

domingo, 4 de enero de 2015

Ilusión

Un año más, vuelvo a ser niña. Vuelvo a salir a las calles para respirar el ambiente navideño, los niños correteando ilusionados... Me trae muchos recuerdos, volver a pasear por las calles del barrio donde nací y encontrarme con la misma gente de cuando era pequeña. Han cambiado muchas cosas, a mejor por supuesto. El barrio se ha modernizado, y en estas fechas ponen muchas cosas para los niños que antaño, pero la verdad, no me quejo. Cuando era niña y salía a la calle todo era alegría, niños por todas partes cogidos de las manos de sus padres, arrastrándolos al puesto de los Reyes o en su defecto, del paje real, para entregar sus cartas, con tantas y tantas ilusiones escritas. Ya no me acordaba lo que era que se te iluminara la cara cada vez que pasabas por delante de ellos, que te hicieran sentarte en sus rodillas y decirles los regalos que mas querías. Muchas veces, de los nervios, solo me salían uno o dos juguetes e incluso muchas veces, las palabras se me atragantaban y tenían que hacerme la foto rápido porque me iba a poner a llorar. Una vez les había dado la carta me podía ir a casa tranquila y preparar las cosas para cuando llegaran. Cogía los mejores zapatos que tenía, las mejores copas para ponerles el vino, las mejores galletas.... los nervios en esa noche eran infinitos y mas después de haber ido a la cabalgata y coger el máximo de caramelos posible. 
Una vez todo listo me podía ir a dormir, y pobre de mi de levantarme a mitad de la noche aunque fuera a hacer pis.... Nada de nada, aguantar hasta las 7 de la mañana que es cuando me iba a despertar a mis padres.
En estas fechas, me encanta volver a sentirme niña y revivir todos esos momentos aunque ya sea muy mayor, me gusta levantarme y ver los regalos, tomarme ese desayuno familiar de churros con chocolate, embutidos etc. en casa de mis tíos. 
Uno de mis deseos es no perder nunca la ilusión, ni esas costumbres tan bonitas. Nunca debemos perder esos momentos únicos que aunque solo se repitan una vez al año, son mágicos.


*Nuna.